Madrugadores de Providencia

Avatargrupo abierto de varones que se asemejan a una reunión de publicanos y pecadores en torno a la mesa con Cristo, cada sabado por medio a las 7am a rezar, celebrar una Liturgia y compartir un desayuno.

Monasterio Benedictino. Madrugada extraordinaria


Correos van, correos vienen.
En un principio pareció como una idea descabellada: “¿por qué no se hace una madrugada en el Monasterio Benedictino? Las Laudes comienzan a las 06:20; la Santa Misa comienza a las 7:00 y a las 7:50 la Tercia”.
Comienzan las inscripciones. A los tres días de lanzada la proposición hay 18 inscritos. Nos juntamos en el Colegio a las 05:15 de la mañana del sábado 13 de junio de 2009, esperamos 15 minutos y nos vamos.

Llegó el día. A las 05:30 habíamos 8 tratando de ubicar al nochero para que abriera el estacionamiento y nos permitiera dejar los automóviles en el interior. Llevábamos varios infructuosos minutos esperando, hasta que vimos la luz de una gran linterna iluminando los edificios del Colegio. Don Teodoro gentilmente abrió el portón, se guardaron los vehículos y nos las emplumamos al Monasterio.
José Vidal (madrugador anual) se fue por cuenta propia con tres personas más. En total arribamos 12 varones a la explanada del Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Las Condes (otros no pudieron llegar debido, entre otras cosas, a enfermedad.). Bajamos a la Cripta a eso de las 06:10. Hay 4 monjes sentados en sus respectivos lugares; tranquilamente comienza a llegar el resto de los religiosos y dirigen gestos de saludo y sorpresa; no hablan, la Santa Regla de los monjes es fielmente obedecida. “¿Por qué tanta concurrencia a esta hora y todos hombres, más encima?”, probablemente se preguntaron varios de ellos. Solo dos conocían la respuesta.

Tenemos en nuestras manos el invitatorio, cánticos, salmos, responsorio breve, etc. Se celebra la fiesta de San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia. Puntualmente a las 06:20 comienzan las Laudes. Afortunadamente los tonos y las melodías del canto gregoriano no son difíciles de seguir, tampoco fáciles, pero nos las arreglamos. Ordenada y pausadamente, casi “masticando” una a una las palabras que componen las Sagradas Escrituras, se canta lentamente cada una de las estrofas, al son del salterio que uno de los padres ejecuta; resuenan las palabras de J. S. Bach: “quien reza cantando reza dos veces” y retumban los rigurosos silencios entre cada párrafo.
A las 06:45 terminan las Laudes, los monjes se retiran. Tenemos tan solo 10 minutos para prepararnos para la Santa Misa. A las 07:00 en punto comienza la celebración, tres sacerdotes, un diácono. Nuevamente todo cantado, canto llano, sin salterio; se aprecia aún mejor el hermoso canto oficial de la Iglesia. Nos cuesta menos seguir las notas, tonos y melodías.
Son las 07:45. Termina la Misa.
Los sacerdotes no se retiran. Dos o tres minutos de preparación y comienza la hora Tercia. A cantar otra vez.
Las 8:00 de la mañana. Se retiran todos los religiosos. Nosotros subimos al Templo a adorar al Santísimo, aunque sean unos pocos minutos.
Salimos al atrio. Nos tomamos la fotografía de reglamento (“sirve de justificativo”, dicen algunos). Junto con ello gozamos con un verdadero concierto de colibríes que revolotean alrededor del áloe que crece encima de la rampa que lleva a la portería del monasterio. Sin duda otro regalo más de nuestro buen Dios, para recordarnos la belleza que habíamos vivido.
De regreso al Colegio, hubo variadas opiniones de la experiencia que acabábamos de tener. Fue imposible encontrar las palabras justas para describirla.
Varios nos levantamos a las 04:30 de la madrugada, probablemente por única vez en el año. Los monjes lo hacen silenciosamente cada día a las 04:00, para rezar por todos nosotros y rogar a Dios que tenga piedad de nuestras almas.


preparado por NatalioF.

2 comentarios, ¿y el tuyo?:

9:10 a. m. Natalio dijo...

Muy adecuado el título: madrugada EXTRAORDINARIA.
NatalioF.

12:58 p. m. Marcelo dijo...

Felicitaciones por la jornada vivida y por la claridad del comentario.